Fashion, fashionista
En las
páginas sociales de la prensa con frecuencia se utilizan los vocablos inglés
fashion o el sustantivo fashionista, para hablar en un sentido u otro de las
modas en el vestuario personal. Con ello se incurre en doble atentados contra
el español; porque nuestra lengua, por una parte, cuenta con términos sencillos
y claros para exponerse sobre el tema: moda, en el caso de fashion; y
modisto(a) en lugar de fashionista.
Por igual
podrían utilizarse con propiedad, tanto por sus semánticas como mayormente por
su generalizado uso con esas ideas, diseño o diseñador(a).Pero lo peor de todo esto es que al utilizar nuestros reporter@s sociales el extranjerismo fashionista para referirse a un modisto(a) o diseñador(a) de ropa, se desvían por completo de lo que pretender objetivizar o sustantibilizar, porque en ingles fashionist no significa modisto(a) o diseñador de ropa, o sea alguien profesional que trabaja para crear nuevos modelos de vestimentas, sino que lo que designa es a una persona sofisticada o apasionada de su propia apariencia personal. De ahí que si se discurre en la lengua de Shakespeare, podría decirse que tal abogado o tal deportista sea un fashionist.
Un chin
chin más: No olvidéis que un diseñador(a) de ropa, de jardinería, de edificios,
solamente es quien concibe y dibuja (diseña) el objetivo de lo que se trate, no
quien confecciona o construye aquéllo. Eso es tarea de otros. ¿You know?
“La
credibilidad de la política fiscal es fundamental para el crecimiento sostenido
del PIB y la creación de empleos, ha sido la historia de Chile y en otros
países de América Latina, basado en la ley de responsabilidad y transparencia
fiscal. Aunque en República Dominicana no la tenemos, hay evidencias de que se
sigue una regla para la política fiscal, que limita el déficit y ayuda a
gestionar adecuadamente la gigantesca deuda pública que dejó el pasado
Gobierno”.
Esa es una parte del primer párrafo de una columna,
la cual se presta a diversos tipos de análisis gramatical y conceptual.
Entre el PIB y empleos falta la preposición ´para´ con el fin de que hubiera sintaxis
con la conjunción ´y´: “…para el crecimiento sostenido del PIB y para
la creación de empleos …”.
Después de ´empleos´ era indispensable un punto y
coma o un punto y seguido, debido a que se pasa a un concepto adicional (no
indispensable), del primer planteamiento.
Seguido de ´Chile y´, la preposición demandante era ´de´, no la
´en´. Es tan obvio que se observa que el columnista escribió previamente: “… ha
sido la historia de Chile…”, no ´en chile´.
Continuando ese curso y terminando en América Latina, entonces dice que “basado en la ley de responsabilidad y
transparencia fiscal”. Llegado a este punto el lector no encuentra con que
relacionar ese “basado”, porque además de que ese participio en ese contexto
tenía que estar en plural, debido al estilo de la exposición le resulta cuesta
arriba identificar a credibilidad fiscal, con los criterios de responsabilidad
y transparencia fiscal.
Refiriéndose a la ley de responsabilidad y
transparencia fiscal, dice que “Aunque en
República Dominicana no la tenemos, hay evidencia de que se sigue una regla
para la política fiscal, que limita el déficit y ayuda a gestionar
adecuadamente la gigantesca deuda pública que dejó el pasado Gobierno”.
Si hablamos de que en la RD no hay una ley de
responsabilidad y transparencia fiscal, pero que contamos con una regla
para la política fiscal que gestiona adecuadamente, etc., entonces en el
país sí se aplican normas que necesariamente tienen que proyectar credibilidad
en el sistema fiscal.
En esto la contradicción es evidente y por tanto la
implícita crítica se cae por su propio peso.
La comprensión de ese
párrafo podría calificarse de inducción o de deducción por su falta de
precisión y claridad. Veamos si esto era posible con los mismos elementos, sin
caer en puritanismo ni nada por el estilo:
La credibilidad de la política fiscal es fundamental para el crecimiento
sostenido del PIB y para la creación de empleos. Esa ha sido la historia de
Chile y de otros países de América Latina, que se han basado en la ley de responsabilidad y transparencia fiscal.
Empero, aunque en la República Dominicana no tenemos ese marco legal, hay
evidencias de que se sigue una regla para la política fiscal, que limita el
déficit y ayuda a gestionar adecuadamente la gigantesca deuda pública que dejó
el pasado Gobierno.
No, no es cuestión de estilo
particular, sino de afinamiento lingüístico.
De la columna de una ex juez y celebrada novelista
(En el
trabajo analizado la profesional se refiere, entre muchos otros temas
entremezclados, a una supuesta incapacidad
y despiste en general de los políticos dominicanos del momento).
He aquí dos
de sus planteamientos en el trabajo:
“A pesar del intento para lucir avantgarde y
complacer minorías, la intención contradice la actitud de algunos protagonistas”.
Se le
olvidó a la polifacética dama que en español contamos con equivalentes vigorosos
y actualizados de ese anglicismo, cuales son vanguardia, vanguardista, moderno,
modernista, revolucionario.
Otro:
“La adscripción a un partido político no tiene
la impronta que tuvo antes”.
Por mucho
que se force la imaginación no se encuentra la manera de relacionar ´impronta´
con el significad de una adhesión a un partido político.
Tanto el
diccionario de la Academia como el Larouse, asientan que ´impronta´ significa
relieve, huella. Y no es posible que la sola inscripción de alguien a una
organización política, comience dejando huellas, que interpretado en sentido
figurado (metafóricamente) produzca hechos trascendentales, historia. De ahí
que se haya escrito de alguna personalidad fallecida que su impronta es esto o
lo otro.
Leyendo el
extenso artículo de unas seiscientas palabras, sale a relucir que la escritora
con eso de ´impronta´ lo que trató de expresar era que en tiempo pasado las personas se reclutaban en un partido
motivadas por razones ideológicas o de auténtica simpatía por alguna otra
razón, mientras que en la actualidad lo hacen por conveniencia material.
“Muere asesinado futbolista en Colombia”
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ResponderEliminarEstas críticas nos sirven para fortalecer nuestro conocimiento y como terapia, en estos tiempos que solo se escribe de calamidades.
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